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Iluminación:MartínezHarasic
Equipo:Paula Martínez, Catalina Harasic, María José Díaz
Cliente:Explora
Arquitecto:Max Nuñez Arquitectos Asociados.
Año:2023
Fotografía:Guy Wenborne
Créditos adicionales:Explora Hotels

El Salar de Uyuni ​es el mayor desierto de sal ubicado al suroeste de Bolivia. Este paisaje se encuentra a una altura de 3.656 metros sobre el nivel del mar, cerca de la cresta de los Andes. Para poder visitarlo y apreciar el paisaje durante la noche, existe un hospedaje llamado Refugio Explora Uyuni que cuenta con una iluminación muy particular.

El proyecto arquitectónico estuvo a cargo del estudio Max Núñez Arquitectos Asociados (MNAA), con el objetivo de diseñar una experiencia hotelera para la ruta del Salar, donde cada una de las tres noches se está en un refugio diferente, por ello, se priorizó el paisaje y la fácil instalación, dado que la arquitectura sería prefabricada.

Sobre los 3.500 metros sobre el nivel del mar y lo remoto de cada localidad, convirtieron la instalación de luminarias en un desafío. Debido a la reflexión de la luz en la sal durante el día, es un territorio con altos niveles lumínicos, mientras que durante la noche posee una gran oscuridad, así que se buscó utilizar la menor cantidad de luz, incorporándola en elementos arquitectónicos para evitar los reflejos durante la contemplación del paisaje y que la luz fuera cálida para resaltar las superficies de madera en cielos.

El mobiliario y los detalles arquitectónicos fueron los soportes de las luminarias utilizadas: Las estructuras de los ventanales marcaron los tramos de luz indirecta, tanto para los refugios de espacios comunes como para los de habitaciones. De igual modo, se incorporaron luminarias en baños, closets y vitrinas y destaques en áreas donde la tarea visual lo requiriera como en mesas y pies de camas.

En exterior, se ubicaron luminarias bajo los puentes y frente a las llaves de las puertas para señalar los accesos. También iluminación indirecta contra el techo de los refugios para dar mayor profundidad, visibles solo al acercarse, controlados por horarios y vacancia para evitar la contaminación lumínica y así evitar poner más luz en el desierto.

«No hay luz de senderos, no hay luz de accesos, no hay luz de paisajismo: sin arquitectura no hay luz. Nuestro proyecto buscó ser amigable con el paisaje, con los pasajeros y con el proceso constructivo.»

Uno de los principales retos fueron los imprevistos de la pandemia, que aplazó la agenda, y se tuvo que aprender a generar reuniones virtuales, la eliminación de visitas a obra y cambios en el presupuesto. La falta de internet en el sitio de la construcción también presentó complicaciones por lo que se tuvo que realizar material gráfico didáctico para el personal que ejecutó la obra (con poca experiencia en proyectos de iluminación). Este proyecto de iluminación en sí mismo fue toda una travesía.

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