Antes de que terminara el año, tuvimos la oportunidad de visitar Ámsterdam, una ciudad atravesada por canales que convierten el paisaje urbano en un deleite visual. Durante el viaje recorrimos el Stedelijk Museum, uno de los recintos de arte contemporáneo más importantes de Europa. Su colección permanente alberga piezas de relevantes artistas como Felix Gonzalez-Torres, Bruce Nauman y el estudio de diseño Formafantasma, quienes utilizan la luz como medio para entablar un diálogo entre el espacio y el espectador.

Untitled: a love meal (1992), del artista estadounidense Felix Gonzalez-Torres, está compuesta por bombillas, portalámparas de porcelana y un cable de extensión, y rinde tributo a su pareja Ross Laycock, quien murió de SIDA en 1991. Para Gonzalez-Torres, la luz aporta a su trabajo más que una simple iluminación, ya que simboliza la felicidad compartida y, al mismo tiempo, la finitud de la vida. Encendidas de manera continua, las bombillas inevitablemente parpadearán y se quemarán, recordando la fragilidad de aquello que amamos.


La instalación My Name as Though it Were Written on the Surface of the Moon (1968), del artista estadounidense Bruce Nauman, es una obra minimalista de luz neón azul que, literalmente, deletrea el nombre del artista en treinta letras. La repetición acumulativa funciona como un gesto enfático para fijar su nombre en la mirada del espectador. El contexto histórico de la pieza remite a un momento de gran tensión mundial, debido a que el artista la produjo en plena carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética, cuando la incertidumbre sobre quién llegaría primero a la luna estaba en su punto más alto. Sabemos que fue Neil Armstrong quien inmortalizó ese instante al plantar la bandera estadounidense en la superficie lunar el siguiente año. La obra alude a ese impulso humano —persistente, casi inevitable— de apropiarse del momento para dejar huella, incluso en la luz, incluso en la luna. De manera irónica, el ego del artista y su constante búsqueda de reconocimiento.

Formafantasma, un estudio de diseño reconocido por sus proyectos de investigación con sedes en Milán y Rotterdam, presenta en el museo la serie Anno Tropico (Año Solar), diseñada por Simone Farresin y Andrea Trimarchi. Su investigación se centra en comprender cómo se comporta la luz. Para ello, los diseñadores experimentaron con distintos tipos de lentes y vidrio para estudiar la manera en que la luz se quiebra y se dispersa. La serie, compuesta por dos instalaciones, utiliza luz LED y vidrio de color. En el diseño, la banda que sostiene el aro con la tira LED también funciona como cable de alimentación. La luminaria está hecha con pocos materiales y puede transportarse con facilidad; una vez ensamblada, transforma la atmósfera del espacio gracias a sus efectos auténticos de sombra. Esta investigación dio origen al diseño de la luminaria WireRing de Flos.







Visitar el Stedelijk Museum es tener la certeza de que la luz, en manos de artistas capaces de convertir la materia en pensamiento, experiencia y emoción, revela nuevas formas de mirar. Resulta pertinente que estas obras —que han sido clave para el arte contemporáneo desde la investigación por el uso sensible de los materiales—, tengan un lugar en su colección permanente. Es una parada obligatoria para quienes admiran el arte y la luz en su visita a Ámsterdam, y para quienes buscan comprender cómo ambos pueden transformar nuestra manera de relacionarnos con la iluminación.



