El 2025 fue un año intenso para la comunidad de la iluminación. A lo largo de estos meses, desde Iluminet tuvimos la oportunidad de asistir y organizar encuentros muy distintos entre sí, pero unidos por un mismo hilo, la luz como herramienta de reflexión y diálogo. Este recuento no busca enumerar agendas, sino recordar momentos que marcaron el año y que hoy invitan a revisitarse con calma.
Comenzamos el año con Expo Amazonía, un espacio que nos llevó a reflexionar sobre los retos del diseño de iluminación en museos y exposiciones con fuerte carga ambiental, social y simbólica. La muestra abrió preguntas necesarias sobre cómo iluminar sin invadir, cómo acompañar narrativas complejas y cómo asumir una responsabilidad ética desde el diseño. Fue además, un encuentro especial, el último evento en el que tuvimos la fortuna de coincidir con Víctor Palacio, cuya sensibilidad siguen siendo una referencia valiosa para nuestra comunidad.
Más adelante, el XXVII Seminario de la IES México nos recordó que la iluminación también es memoria, técnica y comunidad. A través de ponencias y encuentros, se habló de cómo la luz trasciende el tiempo, se transforma y se adapta, pero siempre conserva su capacidad de conectar disciplinas y generaciones. Fue un espacio de aprendizaje, pero también de reencuentro entre colegas.
También formó parte de nuestra agenda el proyecto Habitar, una intervención urbana que llevó al espacio ETRE, una galería efímera construida con murales, talleres y actividades abiertas a la comunidad. Esta experiencia, más que una exhibición, invitó a detenerse a pensar ¿qué significa tener un hogar digno y quiénes pueden acceder a él?
En Mextrópoli 2025, la luz volvió a ocupar el espacio público como protagonista. La Ruta de Luz nos permitió preguntarnos por qué nos gusta un espacio, qué nos hace permanecer en él y cuál es el papel que juega la iluminación en esa experiencia. Una reflexión muy ligada a la ciudad, al habitar cotidiano y a la percepción colectiva de lo urbano.
Obra Blanca 2025 fue, sin duda, una edición más grande, más luminosa y más cercana. El Foro de Iluminación consolidó un espacio de diálogo donde arquitectos, diseñadores e ingenieros pudieron hablar de luz desde múltiples frentes como en lo técnico, conceptual y lo humano. Fue también un recordatorio de la importancia de generar espacios de conversación accesibles y bien cuidados.
Uno de los momentos más inesperados y divertidos del año fueron las LuzChas, un evento que se permitió jugar con la lucha libre para hablar de iluminación de una forma distinta. Entre máscaras, rounds y presentaciones en vivo, las luminarias se subieron al “ring” para mostrar sus cualidades técnicas.
Finalmente, cerramos el año con la reunión del jurado de la VI Bienal de Iluminación en Iberoamérica, un encuentro intenso, minucioso y profundamente humano. Durante dos días, los jueces revisaron cada proyecto con atención y cuidado, en un ejercicio que no solo define selecciones y reconocimientos, sino que también da cuenta del momento que vive el diseño de iluminación en la región.
El 2026 ya asoma con fuerza, y febrero marcará un momento especial con la Bienal de Iluminación 2026, donde nos volveremos a encontrar para celebrar lo mejor del diseño de iluminación. Mientras tanto, este cierre de año es también una pausa para agradecer y seguir con la mira hacia adelante. Nos vemos en la luz que viene.



